Aquí la duda es la contraria a la habitual. Con la mayoría de las compañías de asistencia uno se pregunta quién demonios son. Con Assist Card no: la has visto en el banco, en la agencia de viajes y en el aeropuerto, y lleva más de cincuenta años en el mercado. Existe, es grande y no se va a desaparecer con tu dinero.
Así que la pregunta útil no es si es confiable. Es otra: qué estás comprando exactamente, hasta qué edad te lo venden y qué dice la letra que nadie lee. Eso sí se puede comprobar, y abajo está cómo.
La respuesta corta: sí, y esto es lo que la respalda
Assist Card nació en Suiza en 1972. En diciembre de 2011, el grupo Starr compró Assist-Card International Holdings, y desde entonces pertenece a ese grupo. Starr es una aseguradora privada con sede en Nueva York cuyo origen se remonta a 1919, con operaciones en varios continentes.
Ese respaldo es real y conviene decirlo sin rebajarlo: A.M. Best, la agencia de calificación de referencia del sector, mantiene en A, «Excelente», la fortaleza financiera de las subsidiarias aseguradoras de Starr, en la categoría de tamaño financiero más alta de su escala, y elevó la calificación crediticia de emisor a largo plazo de esas subsidiarias a «a+». Son datos públicos y los puedes consultar tú mismo en el sitio de A.M. Best.
Y ahora lo que ese dato no dice, que es igual de importante. Esa calificación es de las compañías de seguros del grupo, no del servicio de asistencia al viajero que compras cuando compras Assist Card. Es una señal de solvencia del dueño, y es una buena señal. No es una calificación de la asistencia en sí. Quien te presente la A de Starr como si fuera la nota del producto que estás comprando te está estirando el dato.
Tres cosas más que Assist Card hace bien y que sería deshonesto no mencionar: tiene oficinas propias en buena parte de Latinoamérica, con lo cual hay una puerta física a la que llamar; su central opera las veinticuatro horas; y su marca es tan conocida que casi cualquier banco o agencia te la va a ofrecer. Para mucha gente eso vale, y es legítimo que valga.
Hasta qué edad emite, que es donde casi nadie mira
Este es el punto concreto donde la conversación se vuelve práctica, y la respuesta está en la propia web de Assist Card, no en una interpretación nuestra.
En su página de asistencia para adultos mayores, Assist Card dice que su producto está disponible para «personas de hasta 85 años», y que uno de los servicios de ese plan aplica solo a quienes tienen entre 75 y 85. Es decir: a los 86 años cumplidos, Assist Card deja de ser una opción.
No es un defecto de Assist Card. Es lo normal del mercado: la mayoría de las compañías de asistencia dejan de emitir entre los 70 y los 85 años, y algunas cortan bastante antes. Universal Assistance, sin ir más lejos, tiene sus ofertas escritas para adultos de hasta 70. Pero si estás buscando para tu padre de 87, o si tienes 86 y quieres viajar, ese número decide por ti antes que el precio.
Lo que su propia letra dice de las preexistencias
En la misma página, Assist Card ofrece asistencia médica «incluso por enfermedades preexistentes». Y unas líneas más abajo, en mayúsculas, el mismo documento advierte que las enfermedades preexistentes tienen exclusiones y limitaciones.
Las dos frases son verdad y no se contradicen, pero juntas explican por qué después hay discusiones. «Incluido» casi nunca significa «sin tope». En este producto y en todos los de su categoría, las preexistencias entran con un límite propio, más bajo que la cobertura principal, y con condiciones sobre cuánto tiempo tuvo que estar estable la condición antes del viaje.
Lo que hay que hacer con eso es muy simple y vale para cualquier compañía, la nuestra incluida: pedir por escrito el monto exacto que cubre la preexistencia y el tiempo de estabilidad que exige. Una cifra y un plazo. Si la respuesta es «sí está cubierto» sin número, no es una respuesta.
El contrato que te toca depende de quién te lo vendió
Este detalle casi no se comenta y es el más útil de toda la página.
Assist Card se distribuye en buena medida a través de bancos y agencias, y cada canal publica su propio condicionado. En la web hay condiciones generales de Assist Card alojadas por bancos de Uruguay, México y Paraguay, con productos distintos, topes distintos y secciones propias de limitaciones por edad. No son el mismo contrato.
Consecuencia práctica: el PDF que encontraste en Google puede no ser el que te aplica. Si lo compraste con tu tarjeta de un banco, te rige el condicionado de ese programa, con su tope de días por viaje y su límite de edad, que puede ser más corto que el del producto que Assist Card vende directo. Hay que pedir el condicionado del canal por el que compras, no uno cualquiera.
Cómo comprobarlo por tu cuenta
No hace falta creerle a nadie, nosotros incluidos. Antes de pagar, haz estas cuatro cosas:
- Verifica el respaldo en la fuente. A.M. Best publica sus calificaciones en su propio sitio. Busca las subsidiarias aseguradoras de Starr y mira la nota, la fecha y a qué entidad corresponde exactamente.
- Pide el condicionado de tu canal, no el folleto. El folleto es material de venta. Lo que rige el día del reclamo es el condicionado del producto que te emitieron y tu voucher.
- Pide por escrito dos números: el tope por tu edad y el tope de preexistencias, con el plazo de estabilidad que exigen. Antes de pagar, no después.
- Plantea un caso concreto. «Si mi madre de 83 años se descompensa en Madrid un domingo, ¿a qué número llamo, en cuánto tiempo tengo que avisar y qué pasa si voy primero a urgencias?» La respuesta debe incluir un plazo. En este producto el plazo de aviso es lo que más gastos deja a cargo del viajero cuando no se cumple.
Si alguna de esas cuatro respuestas tarda o llega en forma de rodeo, esa es la señal que importa. Da igual el nombre de la compañía.
Si tienes más de 85, o quieres comparar el precio
Nosotros no vendemos Assist Card, así que toma lo que sigue por lo que es: la alternativa que representamos, con sus propios límites dichos de frente.
Redbridge Assist emite desde los 6 meses hasta los 99 años cumplidos, que es justo el tramo donde Assist Card ya no emite. La contrapartida está en el monto: hasta los 64 años la cobertura llega a US$1.000.000, hasta los 84 a US$250.000, y de 85 a 99 años el máximo contratable es US$50.000. Emitir hasta los 99 no significa el mismo plan a los 99, y preferimos que lo sepas antes.
Las preexistencias en Redbridge también tienen tope: el anexo las lleva al 30 % de la cobertura contratada, sin pasar de US$30.000, y exige que la condición haya estado estable los seis meses previos. Y Redbridge Assist tampoco es un seguro: es un plan de asistencia al viajero, igual que Assist Card. En eso las dos están en la misma categoría, y quien te diga que una es «seguro de verdad» y la otra no, no ha leído ninguno de los dos contratos.
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