«¿De cuánto contrato la póliza?» es la pregunta que más se atasca, y casi siempre se responde con una cifra redonda elegida a ojo. Hay una forma mejor, y en Ecuador se puede aterrizar con datos oficiales.
Según el INEC, en marzo de 2026 la canasta familiar básica costó 829,38 dólares y absorbió el 92,18 % del ingreso familiar mensual, que fue de 899,73 dólares. El hogar tipo son cuatro personas con 1,6 perceptores de ingresos, y el excedente que queda al final del mes es de 70,35 dólares.
Ese último número es el que conviene mirar despacio: si desaparece uno de esos 1,6 ingresos, no hay margen que amortigüe nada. En esta guía explicamos cómo calcular la suma asegurada partiendo de ahí.
Por qué «diez veces tu sueldo» no sirve
La regla que circula en internet —multiplicar el sueldo anual por diez— viene de otros países y de otras estructuras de gasto. No distingue entre quien tiene hipoteca y quien no, entre quien tiene hijos de dos años y quien los tiene de veinte, ni entre quien ya cuenta con coberturas y quien no tiene ninguna.
Dos personas con el mismo sueldo pueden necesitar sumas muy distintas. Lo que sirve no es un múltiplo, sino una resta: lo que tu familia necesitaría menos lo que ya está cubierto.
El método: cuatro cuentas
1. Las deudas que nadie está cubriendo
Suma los saldos pendientes de tarjetas de crédito, préstamos de consumo y deudas de negocio. La hipoteca normalmente no entra: los créditos de vivienda en Ecuador llevan seguro de desgravamen obligatorio, que cancela ese saldo. El resto sí, y en Ecuador esas deudas pasan a los herederos.
2. Los años de gasto corriente
Aquí la canasta básica da una referencia honesta. Redondeando a 830 dólares al mes, un año de gasto básico son unos 9 960 dólares. Multiplica por los años que quieras dejar resueltos:
- 3 años: unos 29 900 dólares
- 5 años: unos 49 800 dólares
- 10 años: unos 99 600 dólares
Si tu hogar gasta por encima de la canasta básica —que es un mínimo, no un estándar de vida—, usa tu cifra real en lugar de esta.
3. La educación de los hijos
Es el gasto que peor encaja en una pensión mensual, porque se concentra en unos años concretos y no admite aplazamiento. Estima lo que falta hasta que el menor termine sus estudios y súmalo aparte.
4. Resta lo que ya tienes
Y aquí es donde la mayoría se sorprende, en los dos sentidos. Descuenta:
- El montepío del IESS, si cumples los requisitos de aportación. Ojo: se calcula sobre la pensión que te correspondería, no sobre tu sueldo, y es una renta mensual, no un capital.
- El desgravamen de los créditos que lo lleven.
- Pólizas del empleador, teniendo en cuenta que suelen terminar cuando termina el empleo.
- Ahorros disponibles de verdad, no un inmueble que habría que vender.
El resultado de esa resta es tu brecha real. Esa es la suma asegurada que tiene sentido contratar.
Tres ejemplos con números
Cifras ilustrativas, para ver cómo se mueve el cálculo:
Andrea, 32 años, dos hijos pequeños, sin hipoteca. Deudas sin cubrir: 4 000. Gasto: 10 años de canasta, 99 600. Educación: 25 000. Menos ahorros por 6 000. Brecha: unos 122 600 dólares.
Marco, 45 años, hipoteca con desgravamen, un hijo en el colegio. Deudas sin cubrir: 9 000 en tarjetas y consumo. Gasto: 5 años, 49 800. Educación: 18 000. Menos ahorros por 15 000. Brecha: unos 61 800 dólares.
Lucía, 58 años, hijos independientes, sin deudas. No necesita reponer un ingreso durante décadas: le basta con cubrir gastos finales y dejar algo ordenado. Brecha: bastante menor, y probablemente le convenga otro tipo de plan.
Ese último caso ilustra algo importante: la cobertura que necesitas cambia con los años. Es alta mientras hay deudas e hijos dependientes, y baja después.
Cuatro errores frecuentes
- Contar la casa como ahorro. Un inmueble no es liquidez: convertirlo en dinero exige venderlo, y normalmente con prisa y mal precio.
- Dar por hecho el montepío. Exige un mínimo de aportaciones y se calcula sobre la pensión, no sobre el sueldo.
- Asegurar solo a quien trae el sueldo. Si falta quien sostiene la casa y el cuidado de los hijos, ese trabajo hay que pagarlo.
- No revisarlo nunca. Un hijo, una hipoteca o un divorcio cambian el número. Conviene mirarlo cada dos o tres años.
Con qué compañía
Una vez tienes la cifra, toca elegir el tipo de plan. En Ecuador trabajamos, entre otras, con BMI, con pólizas en dólares —la moneda del país— y tres enfoques:
- Protección temporal: la mayor suma asegurada por el menor costo. Es la que suele encajar cuando la brecha es grande y los años de deuda e hijos dependientes están por delante.
- Indexado al S&P 500: une protección y acumulación de valor ligada al índice.
- Con devolución de primas: si no se usa la cobertura, se recupera lo aportado según las condiciones del plan.
El detalle de cada uno está en la guía de seguro de vida BMI en Ecuador, y los factores que mueven el precio, en la de cuánto cuesta un seguro de vida.
Preguntas frecuentes
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